
Se preguntarán todos ustedes el motivo de enlazar estos tres elementos: Plato, fresas y oro.
El plato es el elemento que estrecha y sirve de recipiente para la fusión entre los dos elementos debidamente preparados. Y mas en el caso del Segundo.
Desde la profundidad de los tiempos, a la comida se le ha relacionado con el poder de la Alquimia debido a que maneja la combinación de elementos químicos cuyas reacciones, motivadas por su energía individual, se denominó “Arcano” como una descripción de la propiedad Divina para Crear, en el caso de la cocina, los manjares con los que el Hijo de Dios podía recuperar fuerza para proseguir sus actividades cotidianas en el Nombre del Padre Creador de los Universos.
Con el paso del tiempo, se considera que la pareja humana puede mantenerse en armonía y equilibrio al compartir los alimentos, lo que fortalece el amor para ejercer el Poder de la Procreación, heredad recibida en el Principio de los Tiempos. Recuérdese, por ejemplo, que las abuelas le señalaban a sus nietas que “el amor inicia por el estómago”.
Por ello, he decidido establecer esta conexión entre la fresa y el oro, ya que las propiedades de la fruta con su color rojo y la alquimia desarrollada con los demás ingredientes, representan la fuerza del fuego que se renueva al infinito de la naturaleza. Y con el oro, buscar tanto la forma física como espiritual que persigue la alquimia.